The voice, eso es cantar

Me encanta la versión USA de este reality de cantantes amateur que les dan sopa con ondas a los españoles. Apenas desafinan, tienen voces educadas con tesituras amplísimas que abarca desde graves de barítonos a agudos de belle canto. Y lo más importante: no gritan. Porque cantar a gritos no es cantar: es berrear.

En España no veía La voz: no aguanto a Bisbal ni como cantante ni como individuo. Malú es muy gritona y sólo me gusta cuando se acuerda de sus raíces flamencas que le vienen de sangre y estirpe (es sobrina del maestro Paco de Lucía, hija de su hermano Pepe). De Orozco no me gusta ni la O (si fuera con A sería Arazca, que da mucho más cancha). Sólo me gusta Rosario, como mujer, persona y artista. Pero ni por ella aguanto el programa. Para mis delicados oídos es una tortura china escuchar los gallos, pollos y gansos de unos concursantes que parece que están vociferando en una tómbola. Y para más inri, esas familias que defienden a sus bastos vástagos a cuchillo bajo el lema implícito “mi hijo es el mejor”. El mejor cuando duerme, porque cantando dan ganas de mandarlo a la estratosfera a ahuyentar alienígenas.

¡¡Ahhh, un concursante de La Voz quiere cantarme una nana!!

¡¡Ahhh, un concursante de La Voz me persigue en sueños!!

Sí, sí, apedreadme si queréis pero en España se canta mal, muy mal: hay muy malas voces y desagradables que se regodean en el falsete y los trinos de pájaros preñados al estilo de los malos copleros. Muchos de estos seudo-intérpretes carecen del sentido más básico para ser músico: el oído. Están más tenientes que la Ripley y la O’Neil juntas en un concierto con música de Beethoven. Además, brilla por su ausencia la formación musical: muy pocos tienen conocimientos de solfeo, dominio de algún instrumento que no sea la batería de cocina y un cierto bagaje en música clásica. Pero la peor de las taras de estos tarados es su completa y absoluta incultura musical. Es de vergüenza ajena internacional que muchos españoles no sepan qué es bossa nova o R&B.
Sin embargo, no me extraña: es la vergonzosa consecuencia de un país que presume de ignorante y ha crecido bajo la sombrilla de playa voceando horteradas de transistor. Aunque no estoy atacando nuestro acerbo folclórico -que es muy rico, geográficamente variado y bien transmitido por tradición oral- los joteros no son poperos ni los zarzueleros, raperos. Este concurso trata sobre música pop, urbana y universal que nació, creció y vibró durante el siglo XX en las entrañas de Los Beatles, Pink Floyd o Led Zeppelin.

El talento no está en el pelo, peludos

El talento no está en el pelo, peludos

Y mientras paso olímpicamente de los cantajeros de LA VOZ que se desgañitan en el intento de convertirse en los nuevos Bisbales (que berrea como si les estuviera sodomizando la guardia pretoriana de Calígula), estoy enganchada a THE VOICE que emiten por canal SONY (sólo por cable en América). Estos aspirantes a artistas van por la ronda individual de Knockouts, después de batirse en singulares batallas de cuerdas vocales bien afinadas. Ojo, que digo artistas, no cantantes pues YA son cantantes. Todos ellos con su propio estilo, tipo de voz, presencia escénica, energía o físico, son unos más que correctos vocalistas.
¡¡Y qué jurado de lujo!! En esta 5ª edición para los EEUU vuelven a la parrilla de mentores los cuatro jurados originales: Christina Aguilera, que ya me había robado el corazón con su impecable versión de Beatiful; Adam Levine, cantante de Maroon V que me robó el corazón (y otra parte más baja del cuerpo) con su Moves like Jagger; Cee Lo Green, al que no conocía físicamente pero si dos de sus canciones más sonadas: Crazy y Fuck you, y Blake Shelton, un cantante de country al que no conocía de nada.

Qué jurado más apañado...

Qué jurado más apañado…

Tengo a mis favoritos de esta edición 2013. Del equipo de Chistina Aguilera: Josh Logan, que canta cualquier cosa que le eches y tiene una voz grave que hasta las monjas mojan, y Jackie Lee, una chiquilla de 16 años que cantó una versión de I put a spell on you que se llevó la ovación de la noche y me levantó de la silla. Con Adam Levine están (para mi gusto musical) las dos mejores voces de esta edición: Tessanne Chin, una jamaicana que le hacía los coros a Jimmy Cliff (ahí es nada) y que cantó una versión de Many Rivers to cross que me puso la piel de gallina, y Preston Pohl, un cantante de soul puro a la manera de la época dorada de los 60. Una verdadera joya. Añado a Will Champlin, que es un encanto de chico con sus gafitas de pasta y su voz rasposa de rockero clásico. En el equipo de Blake Shelton, Shelbie Z, una rubia entrada en carnes con potencia vocal para tumbar un estadio, y Austin Jenkes que tiene una estupenda voz de blues blanco con un registro amplísimo. Con Cee Lo Green están de las mejores voces femeninas: Caroline Pennell, una dulzura de 17 añitos que seduce, Tamara Chauniece, una belleza sutil con una voz forjada en el gospel, y una rockera morena y fogosa, Kat Robichaud que se metió al público en el bolsillo por su proximidad y calidez.

¿Ganará Cee Lo o Levine?

¿Ganará Cee Lo o Levine?

Obviamente, como elige el público y la mayoría que participa en estos realities son niñas de 13 años con las hormonas descontroladas, se cargarán a la mayoría de las chicas aunque no se lo merezcan y dejarán a los hombres, aunque algunos tampoco se lo merezcan. Pero así es la televisión: convierte monstruos en dioses que, una vez caídos, se comen a sus hijos en las revistas del corazón.

Si no puedes comerte a tus padres, cómete a tus hijos... Todo sea por comer!

Si no puedes comerte a tus padres, cómete a tus hijos… Todo sea por comer!

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6 comentarios en “The voice, eso es cantar

  1. Estoy completamente de acuerdo. estoy agotado del monótono sonsonete de estos concursantes que se han creído lo de “estar en el lugar adecuado en el momento justo” y eso en el artisteo pocas veces va así. Además no sé como se dejan humillar haciendo que pelean en un cuadrilátero. Para estos todo vale.

    Notas discordantes:

    Rosario tiene un gran talento pero está estancada y lleva viviendo de su hermano demasiado tiempo. (Por cierto, me considero un anacrónico fan de su padre)

    Malú grita, sí, pero también canta que lo flipas.

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