Las 10 cosas que más echo de menos de Barcelona

Tengo el síndrome del emigrante. Emocionalmente en tierra de nadie, estoy aquí pero también allí. Mi cabeza vuelve a los espacios y sensaciones conocidos mientras voy descubriendo despacio nuevos espacios. No sé si será morriña, saudade o nostalgia pero algo de todo eso hay.

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Desde Montevideo, Barcelona se ve más bella. Idealizada en la distancia, sublimada por un sentimiento de ausencia de los referentes perdidos y por la incertidumbre de los referentes por conocer. Aunque estoy encantada en mi nuevo país de acogida -Uruguay es muy guay-, no puedo evitar recordar lo que dejé atrás. No soy extrañona, ni apegada a ninguna tierra (hace décadas que me desarraigué de Galicia), las banderas me dan alergia y la inseguridad me acompaña como tónica de una vida adulterada por las circunstancias. Sin embargo, el apego emocional que forjé con la ciudad condal durante 17 años y medio no se borran de un plumazo. Sitios públicos, rincones personales, lugares muy transitados, paisajes urbanos que implican a personas que ahora me faltan pero que no me fallan.

Estos son mis 10 Must de Barcelona:

1. La Vila de Gràcia, mi barrio

Mi calle Bonavista, mis vecinas, mis tiendas habituales, mis restaurantes de referencia, los cines Verdi, los vinazos de tempranillo, Syrah y verdejo, perderme por las plazas, las callejuelas, encuentros casuales e inesperados…

2. La escuela de flamenco de La Tani

Uff, mi Tani (Doñana Santiago), la gran maestra de flamenco en Barcelona, Gabriel Cortés y nuestras charlas sobre cante y cantaores, Yolanda Cortés y sus clases por tangos y buelerías. Impagables, inolvidables, imborrables…

3. La Barceloneta

Mis sesiones de playa matinal y chiringuito con mi Reyes, los paseos con Graham, las comidas de domingo en el Maians con mi Mireia y los amigos más íntimos, lindamente servidos por Inda y Juanmi. El cazón adobado, la ensalada de Xató, el arroz negro… Se me hace la boca agüita amarillita.

4. Las casas de Los gatos no viajan

Mi otra Barcelona, la que me dio muchas alegrías en el último año y medio cuidando gatitos que se quedaban solos en sus casas. Así conocí otros barrios que no solía frecuentar (Horta, Poble Sec, El Clot, Vallcarca…), conocí gente estupenda y unos animalitos maravillosos. Los recuerdo a tod@s, tod@s.

5. Los jardines del Palau Robert

El sitio de mi recreo. Me encantaba sentarme en un banquito bajo un árbol y leer o escuchar música mientras veía la gente pasar, algo que yo solía hacer pues era mi atajo para pasar de Córcega a Rosselló desde mi casa.

6. La Rambla de Catalunya

Es mi calle favorita de Barcelona. Me encanta por todo: las tiendas, los bares con terrazas para fumadores, los árboles alumbrados en Navidad, la caminata arriba y abajo para estirar las piernas… Todo.

7. Los restaurantes japoneses

En Montevideo también hay restaurantes japoneses y la carta de varios locales ofrecen sushi y maki, pero nada similar al Wasabi o al maki frío-caliente del Yu-ja.

8. Las tiendas de Humana y los chinos

Con mi falta de recursos económicos en los últimos años, Humana era mi tienda favorita de ropa. Allí encontré grandes gangas que me alegraron la vida y el armario por pocos (poquísimos euros). Aquí hay tiendas de 2ª mano pero el precio es de tienda normal: si buceas con calma vas encontrando cosillas, pero te cuestan más que en España. Y además, ¡¡¡no hay tiendas de chinos!!! Eso me mata: eran mi proveedor de prácticamente todo.

9. Conciertos y festivales

Primavera Sound, Razzmatazz, Bikini, Apolo… Qué grandes conciertos vi en BCN: Pixies, Wilco, Elvis Costello, Radiohead, Divine Comedy, Florence and the Machine, Macy Gray, Fun Loving Criminals. Además de mucho, mucho flamenco.

10. TMB, metro y bus de Barcelona

En Montevideo no hay metro y el bus es irregular en horarios, sin apenas información en las paradas y con una flota de coches destartalados que da penilla. Es más barato que en BCN, pero no hay punto de comparación en el servicio.

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6 comentarios en “Las 10 cosas que más echo de menos de Barcelona

  1. Me encanta los que escribes, de corazón…me produce nostalgia sana…Que sepas que aquí tienes/teneis un lugar para cuando te decidas dejarte caer…para revivir…para disfrutar….Un beso. Cris

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  2. El problema de la morriña es que muchas veces nos la inventamos y simplemente recordamos las cosas mejores de lo que fueron, ¿no?

    Lo mismo cuando vuelvas crees que la ciudad ha cambiado cuando en realidad eres tú la que ha cambiado…

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    • Los sentimientos no se “inventan” porque son producto de la psique, el alma, el corazón, llámalo cómo quieras, pero nada que ver con cerebro y sus procesos de percepción. Sin duda, dentro de un año habré cambiado. Como también cambié respecto ayer… Así es la vida y yo tampoco me la inventé. 😉

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