¡Cómo nos va el palo!

Pasando la fregona por casa, me puse a reflexionar cómo la simple idea de meter unos trapos en un palo nos ha cambiado la vida. Y es que a los españoles nos van tanto los palos que así nos va.

Si no lleva palo, no es español: la fregona, el chupa-chups y el futbolín son famosos ejemplos de cómo un buen palo te puede llevar al éxito.

Kiyaa, que soy la Barbie futbolera... Chúpate esa, Victoria Beckham

Kiyaa, que soy la Barbie futbolera… Chúpate esa, Victoria Beckham

Al margen de inventos, los españoles llevamos milenios manejándonos a palos. Desde el rejoneo hasta varear los olivos, no concebimos una actividad física, lúdica, artística o mental que no implique llevar un palo a cuestas. Ni siquiera se han librado los juegos que nos vienen de fuera. Importamos los naipes de Francia y nos inventamos nuestras propias figuras, ¿y cómo las llamamos? ¡Palos! ¿Y cómo las dibujamos? Churriguerescas, coloreadas y chulescas tanto que las picas se crecieron como espadas, nuestros corazones son los oros, los rombos se fueron de copas (dos son para mayores de 18) y los delicados tréboles se volvieron bastos.

Aunque soy muy basto, soy el gggrey

Aunque soy muy basto, soy el gggrey

El palo (de por sí agreste y agresivo) debería desaparecer de la cultura popular española -más cercana a la agricultura que a la literatura- y erradicarlo de nuestro vocabulario, tan presente que apenas notamos su molesta presencia. Expresiones como “Se va a llevar un palo que pa’ qué”, “Me da un palo hacer la cama”, “No da un palo al agua” o “Sólo entiende a base de palos” deberían cambiar de signo y perder su peso intrínseco de violencia lingüística en pro de la belleza y la retórica. A riesgo de parecer más almibarada que Heidi bañándose en leche de cabra, propongo que en vez de dar palos al agua la acariciemos como cristal, que los palos den paso a los susurros para entenderse por lo bajo y del palo de hacer la cama pasemos al regocijo de deshacerla.

¿Esto es una cama o una flauta peruana?

¿Esto es una cama o una flauta peruana?

Dime cómo hablas y te diré de qué palo eres. Pocas cosas buenas nos han dado los palazos patrios, además de disgustos, rencillas y fama de brutos. Quizá sin palo el futbolín no existiría, pero el garrote vil tampoco. Espeluznante instrumento sólo concebible en culturas primitivas y animalizadas, pero que en España se mantuvo vigente hasta 1974 en la ejecución de Salvador Puig Antic.

Buena mesa y garrote vil, ¿tradiciones nacionales?

Buena mesa y garrote vil, ¿tradiciones nacionales?

Parafraseando a los escribanos de Jesucristo, “palos y piedras no pasarían, ante palabras y poesías”. Las palabras son poderosas cuando se saben utilizar. Cuando se usan al tuntún se vuelven impredecibles y erráticas, como balas perdidas que pueden causar heridas profundas ocultas bajo la piel. Para controlar el poder de la palabra y sus dardos, hay que LEER. Porque el que no lee, tonto parece y muy plano es. Y si el mundo no es plano, yo tampoco quiero serlo (de cuello para arriba).

Ignorante: el que no sabe es como el que no ve, beeee!!

Ignorante: el que no sabe es como el que no ve, beeee!!

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