La guía definitiva del perfecto perdedor

Es de suponer que los 5 millones de parados de este país no leemos ni las ofertas del súper, porque sino con la cantidad de manuales que sintetizan en unas cuantas líneas las claves del éxito sin margen de error, ya habríamos salido del limbo laboral y seríamos clones de Barak Obama, Steve Jobs, Paris Hilton o del Dioni, auténtico triunfador made in Spain.

Harta estoy de los librillos de tapa blanda y edición de bolsillo que te hacen sentir idiota por no haber encontrado, aplicado y solucionado tu vida con sus 6, 10 o 20 fórmulas mágicas para convertirte en el perfecto triunfador con coche de alta gama, segunda residencia, un amor por el juzgado y amantes en cada puerto de mar y montaña.
Al cerrar uno de estos libros, cuando consigo terminarlos, me invade un sentimiento difícilmente reprimido de escupir como una llama a la cara del autor y quemar el manuscrito dentro de alguna de las pocas cabinas que quedan tras llamar a Torquemada, tan dado a encender hogueras por deformación profesional.

Yo también escribía manuales: "Si te gusta la tortura, métete a cura"

Guiada por la voz exterior de la experiencia y la interior de la conciencia, he esbozado una nueva guía mucho más acorde al lector anónimo, parado y quieto en medio de las plazas, calles y bancos de parques que ING Direct no se ha adjudicado en pública subasta. Creo firmemente en los perdedores, esa fuerza alienada y reprimida por el poder de los dioses de Don Limpio, ahogada en los más de dos litros diarios de agua de Fontvella y atropellada por una nueva gama de coches abrillantados que sin venir a cuento se convierten en Transformers y petrifican a los viandantes con sus miradas de xenón.

Yo era un tractor amarillo, pero ahora corre corre que te pillo...

Animadísima por ese sentimiento reivindicativo de clase y serie, he creado La guía definitiva del perfecto perdedor o Cómo hacer que tus éxitos pasen por fracasos.
Este manual consta de seis capítulos claves para lograr un exitoso y duradero fracaso en todas las áreas individuales, personales y sociales que se afronten bajo unas óptimas condiciones de determinismo medioambiental.

Capítulo 1: Potencia tus puntos débiles
No es tan importante ser débil como parecerlo. Dar pena, pasar por un inútil y dejar que los demás hagan tu curro a la chita callando es una estrategia fundamental del perdedor nacido para ser devorado por el depredador. Así que llora discretamente, vaguea y bosteza ostensiblemente, mangonea a tus compañeros con cara de corderito y habla por lo bajinis de todo quisque. En semanas, misión cumplida.

Capítulo 2: Intenta pasar desapercibido
No llames la atención por nada. Viste discretamente en negro pizarra, gris marengo y marrón franciscano, lleva el pelo tirando a grasa de “mesón de jamón” pues no serás atractivo a tus compañeras y tus colegas te huirán como bromuro de mili. Nunca levantes la voz (no seas gallo de corral), ni digas tacos (ni maruja de corrala), modismos (no mola mazo el mogollón), muletillas (digo, oye, titi) o gracejos de anuncio (muérdete la lengua antes de comerte a tu abuela). Nadie te dirigirá la palabra por sosainas.

Capítulo 3: Cuélgale a otro tus medallas
Si por casualidad consigues algún pequeño logro profesional, por un golpe de buena suerte en una de esas jugadas retorcidas del destino, no dudes en adjudicárselo a un superior o a algún compañero claramente más ambicioso y advenedizo. Nadie te lo agradecerá, enseguida olvidarán tu autoría porque así les conviene y tú te sentirás tan hundido, que considerarás que peor no lo podrías haber hecho. Esa es la línea a seguir, ¡enhorabuena!

Capítulo 4: Imita a tus ídolos
Si te gustaría ser como la Beckham, suciónate la cara con un desatascador de goma negra y métete en un vestido talla 18 de Zara Kids. Si eres más de Bisbal, tararea en voz en cuello las canciones de los coches de choque, y si no te queda pelo rizado ni en el sobaco, cómprate un Viceroy y úntate la cara de Nocilla. El merchandising también cuenta. Al no tener ningún talento propio, debes adquirir el de otros. El plagio es un clásico sin caducidad ni derechos de autor.

Capítulo 5: Mantén firmes tus obsesiones
Terco como una mula, no debes olvidarte que no sirves para nada y nunca llegarás a ser nadie en la vida. Es fundamental abrazar este lema como un mantra a repetir diariamente y así, aunque seas inteligente, creativo y tengas algún talento oculto, podrás sofocarlo como una fogata de playa, y hacerte sombra con tus propias miserias. Como bien saben los griegos, “no hay peor enemigo que uno mismo”. Deja de buscar fuera lo que llevas dentro.

Capítulo 6: La culpa es sólo tuya
No lo olvides nunca. Todo lo que te pasa es por tu culpa, por tu culpa, por tu grandísima culpa. ¿Quien te manda tener aspiraciones, sueños, ilusiones y anhelos? Eso es para los listos, los ricos y los guapos. Y tú no eres nada de eso, así que tienes lo que te mereces, ni más ni menos, tontolaba. La gente de tu clase no debe aspirar a nada más que a levantarse por las mañanas y poner en marcha la maquinaria que alumbra al resto. Eres una luciérnaga, no te creas farola.

Coño, lo veo todo negro... ¿Me habré caído en un agujero de esos?

Si con este libro no tengo éxito, soy un caso perdido. Por cierto, lo vendo bajo demanda. Así que demandarme si queréis.

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8 comentarios en “La guía definitiva del perfecto perdedor

  1. pues me parece una gran idea, oye, aspirar a la mediocridad negar toda la rueda de los castigos y recompensas hasta no ser nada, hasta no querer nada.. si de esta forma no logramos hundirlo todo y empezar de nuevo entonces es que no conozco al ser humano 🙂

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