Crítica de cine: “Lo mejor de Eva” ¡tiene huevos!

Me la contaron y no daba crédito. Pero vamos a ver, esta peli ¿qué es? ¿Un thriller pateticótico? ¿Cine negro en colores? ¿Soft porno de dos buenorros? ¿Dramón familiar de no llorar? Creo que lo mejor de la película es la pistola…

Las verdades por delante, como la tetas de Leonor Watling. Está clarísimo que esta mujer es una belleza y una actriz muy fotogénica (su culo en los “Crímenes de Oxford” con delantal por delante y nada por detrás es lo único que le da interés a aquel bodrío con Frodo de gafas); y su compañero de reparto, otro que tal baila con una recua de fans capaces de llenar a mamporros estadios de fútbol sólo por verle un pelillo de la barba. Pero, ¿son suficientes dos sex symbols para sostener y financiar una película?

¿Quién está más bueno, tú o yo? ¿Yo o tú? ¿Tú o tú? ¿Yo o yo? Ay, mee too...

Como me estoy especializando en reproducir mentalmente las películas que me cuentan, me doy cuenta de lo verde que están algunos argumentos, que se caen de las ramas de la lógica por su propio peso. Y este además, viene con un trauma de infancia que es un “macguffin” en toda regla de Hitchcock.

¡¡SPOILERRR, YA!!

– ¿Has visto “Lo mejor de Eva”?
– ¿La de la Watling y el Duque? No, ni ganas.
-¿Te la cuento?
– Ya estás tardando.
– Ella es una jueza que lleva un caso de asesinato de una prostituta eslava, que ha matado un empresario corrupto.
– ¿Y el guaperas?
– Es un gigoló que se planta de repente en su casa bajo la lluvia.
– Umm, qué imagen tan refrescante… Y patapum, polvo sobre mojado.
– No, aún no: pica a la puerta de su superurbanización con cámaras de seguridad, verjas y de todo, y le pide que le baje una toalla.
– Mujer, es lo típico que se dice para entablar conversación: ¿Vienes mucho por aquí? ¿Tienes fuego? ¿Me dejas una toalla?

Yo voy en moto como una moto

– Pues funcionó: le soltó “eres muy valiente” y la quedó encoñadísima.
– ¡¡Y quién no!! A mí me llega un macizo en moto hasta la puerta de mi casa y pienso que o estoy soñando o estoy pagando.
– Pero él es de los malos: sólo quiere darle información, fotos y pruebas falsas sobre el caso que está llevando para liarla y que deje libre al empresario.
– Porque es culpable y el macizo trabaja para él.
– Exacto, pero Leonor convence a la mujer del empresario, que lo sabe todo, para que declare contra su marido y condenarlo.
– Muy bien Leonor, poniendo en peligro a la pobre señora.
– Tal cual: la mata el gigoló que es un mercenario, un asesino, un follador.
– Eso, eso, al lío. Cama pa’ quí, cama pa’ llá…
– No tanta, porque la Watling tiene un trauma de infancia del que habla durante toda la película.
– Oooyyy, cuenta, cuenta.

Tengo muchos traumas, ¿no se me nota en la cara?

– Su padre es un cabrón, que está muriéndose en un hospital, y de pequeña la tenía recluida en casa por eso es tan solitaria y asocial. Y además la hacía jugar con juguetes de niño…
– Uuuuyyy, qué trauma más grande: le cambiaron la Barbie por un Madelman y no la dejaban salir a jugar con sus amiguitos. Pues no te quiero contar como estaría si la hubiera dado la comunión vestida de marinerito mientras le daba por el orto con un Mr. Potato…
– ¡Qué bestia! Pero de eso nada. De hecho, tiene una hermana pequeña que es de lo más normal. El padre es el bicho raro: tiene incluso una pistola guardada en casa que ellas encuentran haciendo limpieza para vender el piso.
– La pistola de papa… qué freudiano.
– Pues le va a venir muy bien cuando ella deja el caso, el empresario sale libre, y rompe con el gigoló.
– Encima de loca, tonta.
– Tonta, loca y corredora, como Forrest Gump: sale todas las noches a correr ella solita con su traumita…

No lo entendéis: lo que hago es seguir la pista.

– ¡Qué pesados con el falso trauma!
– Todo eso para llegar al gran final.
– El asesino es el mayordomo, que en realidad es Glenn Close… Ay, no esa es otra peli.
– Te cuento: la Watling queda con el duque-gigoló en un hotel, y cuando parece que va a haber tema, ella saca la pistola de papá y le pega un tiro en los huevos.
– Toma, una mujer de armas tomar.
– Esa es la verdad de Eva: que tiene huevos para volar los huevos.

Con lo bueno que estoy, no sé cómo tienes huevos para castrarme, so zorra

Quizá habría que replantearse esos guiones pseudo-psicológicoas sacados de los telefilms de sobremesa de fin de semana, y dejarse de argumentos chorras. ¿Que queremos que una tía le vuele el paquete a un follador? Pues empecemos por ahí como Tarantino y seguro que sale algo mucho más interesante, fresco y arriesgado, que estas tramas superficiales que a estas alturas no se las creen ni los monos de Gibraltar.

Anuncios

8 comentarios en “Crítica de cine: “Lo mejor de Eva” ¡tiene huevos!

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. ¡¡¡jajajajajaj!! mr ha encantado lo del traumita que le cambian la barbie por el madelman y no sale a jugar con sus amiguitos que hubiera pasado si le meten un MR potato.. jajajajajaj, la propuesta de empezar por el turo: genial!!!

    besoos, musa

    p.d: con tetas y a lo loco

    Me gusta

  3. Pingback: Crítica de cine: "Lo mejor de Eva" ¡tiene huevos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s