#hazmeunclic, plis

Soy una mujer-anuncio y aquí lo anuncio. Me he apuntado al lucrativo negocio de la publicidad por las redes. Recibo spams por emails, hago clic en anuncios de cosas que no compraré y sumo céntimos. Con unos 1.000 clicks llego al euro… ¡Es lo más!

Metiendo las narices por los muros de Facebook, me encontré con esta modalidad de “ingresos sin salir de casa” que me tiene fascinada. Me apunté en un sitio X que incluye al palabra clic en el enunciado, les di mi dirección de email, algunos datos personales y ya está. Empecé a recibir un montón de anuncios que antes mandaba compulsivamente a la bandeja de spam sin plantearme el asunto. Ahora los miro con cariño, hago clic en el centro del banner, entro en la página a la que me dirigen y sumo un céntimo de euro, quizá dos. ¡¡Chollazo, vamos!!

Al menos, tengo a mano la catedral de Santiago... ¡Con lo caro que es viajar!

Si quieres sumar más pasta invitas a tus amigos, desconocidos y enemigos, y a través de ellos sumas más puntos. Porque parece que la cosa funciona en plan piramidal bajo amenaza de propagarse como una epidemia en la red. Pero yo me he vacunado, soy inmune y tras dos años y pico en paro he perdido la moral, así que vendo spam alegremente sin que me tiemble el dedo. Lo mío me lo gano a pulso y calculo que con una media de cinco o seis clics al día en dos semanas podría alcanzar la cifra redonda de 1€. Vamos bien…

Así se me va a quedar el ratón de tanto clic

Me fui animando y navegando por aquí y por allá, encontré y me sumé a otra modalidad de anunciación, a mí entender mucho más creativa y que fomentará que todos mis contactos de redes sociales acaben bloqueándome, dejen de seguirme o directamente me borren del feisbuc. En este tipo de advertising, cuelgas en tus muros del Twitter, Facebook, LinkedIn, Tumblr y Tuenti (es decir, las redes más usadas por todo el mundo) enlaces con promociones y descuentos, tipo “escapada romántica”, “repara tu piel” o “ay, ay, ay, esa camiseta de ofertaaa”. Puesto así suena cutre, pero yo que tengo más chispa que la vida misma, le meto unas intros a mis anuncios tan chachís que a veces consigo que alguno de mis contactos haga “clic” (quizá por compasión o sin intención).

Si haces mucho clic, te puede dar un tic

¡¡Y todo esto sin salir de casa!! Lo que es una gran ventaja, porque en estos tiempos asomas la nariz fuera y pagas por respirar. Así que me río yo de las rudimentarias togas de cartones de hombre-anuncio intentando patéticamente llamar la atención sobre sus mercancías. Mis productos son mucho más chulos, mi sistema más avanzado y no gasto nada. Bueno, quizá algo de luz, calefacción, tiempo, un par de neuronas, vista de cerca, celulitis de lejos…

¡¡Qué antiguo!! No hay nada más natural que la publicidad viral. Como los catarros... A tos, tos

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3 comentarios en “#hazmeunclic, plis

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