¡¡Gran best-seller!! Libro de autoayuda con haikus

Tengo una capacidad terapéutica para reconfortar con un susurro, una metáfora que anestesia o un chiste que cambia el llanto en risa. Por eso, he decidido exportar mi don en forma de librito de autoayuda, a ver si me ayuda profesionalmente.

Todos me lo dicen: soy psicóloga en potencia, aunque a veces me siento impotente, pero eso da igual. Mis amigos siempre me buscan en sus momentos más críticos. Sus dificultades y reveses son para mí como una sinfonía contemporánea que puedo interpretar sin partituras. Tengo la palabra justa para taponar un corazón agrietado, el diagnóstico cínico de un trauma crónico que se esconde como el Guadiana y el palo que endereza un revés que dobla la cara una larga temporada.

Así es la vida: unos dan y otros reciben. Y siempre es mejor dar. ¡Dónde va a parar!

Ahora que el Apocalipsis cabalga hacia nosotros con la melena enredada, creo que es el momento adecuado para sacarle todo el partido a mi don. Así que escribiré un libro de autoayuda patética, poética y profética a mi gusto, un poco entre el manga japonés y los cuentos de Jorge Bucay. Serán consejos abstractos en forma de haikus que unos entenderán, otros no pero todos sentirán alegría y esperanza (parezco tan profesional como Susana Tamaro, ¡qué bárbara!). Para los que no lo sepan, un haiku es una adivinanza japonesa relacionada con las cuatro estaciones, aunque en occidente se le llama haiku a cualquier poemilla de pocos versos con sentido tan simbólico y abstracto que no hay dios que lo entienda.

La grulla estaba sobre el espino ¡riau-riau!, y no tenía ni un esparadrapo ¡au, au!

Inspirada en títulos tan atractivos y jugosos como “El hombre que plantaba árboles”, “El monje que vendió su Ferrari” o “Un corazón lleno de estrellas”, he pensado titular mi libro, “El sol que salía de noche borracho”. Suena a cuento chino, que es lo que más se vende en un todo a 100. Y es que tener cuento es lo más importante en este tipo de libros. Una fábula tan triste como “Juan Salvador Gaviota”, una odisea como la de “El alquimista”, la parábola de la transformación personal de “El caballero de la armadura oxidada” o toda la obra pseudo-biográfica de Jodorowsky, que se me quedó el ojo todo jodío, son una fuente excelente de inspiración.

¡Oh, jodo! Mi gato sabe latín. El problema es que yo no...

Ya lo decían las abuelas: no hay nada mejor que un cuento para dormir (y una buena curda). Y el que duerme tranquilo es feliz. Así que mis haikus terapéuticos estarán destinados a buscar la paz interior y fortalecer el espíritu. Y lo haré siguiendo la tradición japonesa de separar mis poemas en cuatro estaciones, como las pizzas tuttifrutti y las obras de Vivaldi, un tío que vivía muy al día.
Ya tengo un ejemplo de cada.

Primavera:
El viento aleja la hoja
el sol calienta la flor
mi lavadora no tiene tambor.

Verano:
Sol que pica
mar que salpica
el bikini me queda pequeño.

Otoño:
Parque de hojas muertas
cae una gota fría
robé un clip en la oficina.

Invierno:
Nieve que nieva
noche que hiela
soy calvo y no tengo bufanda.

Eres gordo, eres calvo, estás solo, pero tienes guantes. Eres afortunado (Haiku delagranja)

Quizá me autoengaño, pero creo que este libro es un buen camino. No será el de Santiago, pero es el mío. Y tengo una fe ciega en que el haiku de un sol borracho puede iluminar la noche oscura de cualquier alma. ¡Zen!

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3 comentarios en “¡¡Gran best-seller!! Libro de autoayuda con haikus

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