¿Y si la guiri soy yo?

Salgo a la calle. Hace sol pero yo voy abrigada. Dos guiris me adelantan en vestidillo de tiras y con chanclas, medio quemadas pero encantadas las muy frescas. Yo en cambio pasando calores y desapercibida… ¿Y si la guiri soy yo?

El tiempo está loco y yo con él. A estas alturas andar de verano, no me apetece ni con encaje ni con volantes. Hoy hacía sol y temperatura post-estival, pero como corría una brisa afilada y el cielo estaba medio nublado, vi la oportunidad de hacer cambio de armario despreciando por completo los elementos veraniegos. Así que saqué desenfundé un abriguito fino de entretiempo, me puse medias negras poco tupidas y una bota blanca de temporada.

Me gusta pasar calor en invierno y en verano... Qué brasa que me abrasa

Salgo a la calle, encantada con mi atuendo otoño-invierno elegante y apropiado para el mes de octubre. Al dar la vuelta a la esquina me cruzo con un par de guiris, rubias como la cerveza, madre e hija para más señas, clonadas desde la sandalia de plataforma al mini-vestido negro con escote palabra de honor, rematadas ambas en un moñaco despeinado en todo lo alto. Frescas, lozanas y causando conmoción entre cualquier macho, local o foráneo, a 500 metros a la redonda.

En octubre, hace un sol de carajo que me calienta los bajos...

En cambio a mí no me miraban ni los perros. Enburcada en un atuendo elegante, anodino y adecuado, no despertaba la más mínima curiosidad social o animal. Estaba claro: la guiri soy yo, vestida para matar… de aburrimiento. Sintiéndome como Ana Obregón vendiendo bragas de esparto, volví a casa rabiosa y decidida a contra-atacar. Me despojé del traperío otoñal, me puse unos shorts que señalaban claramente la “línea de la concepción”, un top ombliguero medio transparente y unos peep-tops a juego con el bolsito de mano.

Qué mona voy de invierano... ''Aaaashort!! Qué estornudo más tonto...

El cambio de look fue un exitazo. Volví a casa encantada, con los oídos regalados de piropazos bien hispanos: 4 guapas, dos guarras y un gesto con lengua de fácil interpretación y difícil traducción.
Y es que la moda de “invierano” es lo que más gusta. El zueco y sandalias con calcetines en invierno, las botas de ante y de agua en verano, los vestidos lenceros y tops de seda en piel de gallina a 4º de temperatura exterior y los fulares de flores con doble vuelta a 40º a la sombra son un valor seguro que debería jugar en bolsa… en bolsa reciclable. Y qué decir de los leggings que sirven todo el año para pasar la mañana absorta en cualquier banco…

Mi prima Vera y yo lo tenemos claro: Donde esté un buen delfín, que se quite un buen David...

No me atrevo a asegurarlo pero sospecho que esta moda loca tiene algo que ver con el cambio climático que nos hace perder la conciencia estacional y modal. En verano el calentamiento global nos enciende al rojo vivo y en invierno la gota fría nos cala hasta el humor de perros. Por suerte para mí, tengo un armario centenario que responde en forma y fondo a cualquier inclemencia por dura o extravagante que la moda se vuelva.

¿Alguien habrá inventado las botas de playa o las chanclas de nieve? Me pido "primerrrr"

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Un comentario en “¿Y si la guiri soy yo?

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