De profesión: Mis labores… de blogger

Soy una mujer 3.0 y no tejo calcetines con agujas de doble punta. Me paso el tiempo afilándome la lengua bífida con los hilos de las redes sociales y, contenta por la interacción a mis estatus y tweets, exhibo las prendas usadas de mi sosa vida en un blog, como si fuera el escaparate de una tienda de miserias low cost.

Estar en paro delante del ordenador navegando sin ton ni son entre noticias, cotilleos, sitios multicolor y blogs de viajes, me hizo sufrir una transfiguración 3.0 por obra y gracia del código binario de programación. Súbitamente salí de mi cuerpo físico para vivir una inmortal y emocionante vida virtual.

Una vez convertida, pasar las horas muertas en la red le dio sentido a mi vida y no puede entender cómo y por qué no lo había hecho antes. Algo así se debe sentir al echar el primer polvo a los 30: mejor tarde que nunca. Así que decidí abrirme un blog. Es tan fácil tener uno que la tentación es inevitable. Es como escribir El diario de Bridget Jones online contando medias verdades-medias mentiras aderezadas con una capa de lubricante lúdico y añadiendo toques de actualidad, opinión y humores personales. Siguiendo el ejemplo de los millones de blogger anteriores a mi nacimiento digital, lo adorné metiéndole unas cuantas fotos molonas y algún enlace jugosito y picantillo. Ya estaba atrapada en la red.

Aunque empecé de blogger sólo por pasar el rato, en cuanto colgué unos cuantos posts y alguien los leyó desde no se sabe qué lado del mundo, comenzó la segunda fase de la conversión: la profesionalización. Ser profesional no es fácil en cualquier sector laboral, pero en la Red es casi misión imposible. Encontrar algo en Google es como meterse en un crucigrama laberíntico de palabras clave y estrategias SEO, que viene a ser una especie de secta virtual que tienen la varita mágica para convertir a alguien en el Rey Midas de la Red.

Después llegó la obsesión por tener visitas, por colgar contenidos estupendos cada semana, cada tres días, a diario, promocionar mi blog en otras plataformas, intervenir en otros blog afines, ver cómo crecía mi presencia en la red… ¿Y todo para qué? Para nada, ni un euro me ha caído desde el amplio ciberespacio. Porque, ilusa de mí, si esperaba ganarme la vida escribiendo por Internet, mejor haberme dedicado a la escritura con rotulador en váteres portátiles o a navaja en chiringuitos de verano. Al menos me hubiera dado el aire y conocido gente en 3D.

De todas formas, una vez convertida al bloggerismo ya no hay vuelta atrás. Es una labor tan seria como la que figuraba en el DNI de mi madre, toda una profesional de la calceta, el ganchillo y el encaje de bolillos.

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2 comentarios en “De profesión: Mis labores… de blogger

  1. pues, me temo, millonaria no te puedo hacer, pero te acabo de agregar al lector para que me avise de lo que vayas poniendo 🙂

    (por si te interesa, he llegado aquí a través de la crítica a la película de Almodovar)

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