Vacaciones de verano… ¡ojalá me metan mano!

El verano me calienta tanto que termino sufriendo alucinaciones playeras al borde del mar y hasta un oso leproso me parece un lindo Don Diego. Con furores y picores a la altura de la concha marina, un mancebo de veraneo está prescrito a partir de los 35 años. Pero, ¿dónde conseguirlo sin receta?

El verano es como la casa de Gran Hermano: magnifica los sentimientos, sobretodo de cintura para abajo. Asfixiada por el fuego interior que me obliga a estar todo el día a remojo, ando ojiplática por los chiringuitos, campings, piscinas y jaimas como una loba de mar tras la campaña del bacalao en Terranova.

¡¡Ayy, pero quién lo pescara... Y al rubio también!!

Para pescar un ejemplar de maromo que no me dé vómitos ni extrañamiento, debería invertir unos cuartos (traseros o delanteros) y pagar para darme un buen viaje. Como no tengo ni céntimo en el cerdito-hucha, sueño por no mojar y viajo con la imaginación, ese cohete que pilotamos todos los neuróticos asociales.

Al primer sitio al que iría con los ojos cerrados y las piernas abiertas es Nueva York: allí el sexo está en la calle, asequible como un perrito caliente. Bastaría con meterme en un bar musical nocturno, cruzar las piernas al “estilo Stone” (no confundir con el “estilo Stallone”, que hace estallar el pantalón) y en la barra siguiendo el ritmo del garaje, algún rodríguez se me acercaría para preguntarme: “Are u musician? You gotta some rhythm”. El resto dependería de mi nivel de slang y de alcohol en sang.

Si ellas pueden, yo también. Puede que tengan 10 millones más, pero yo tengo 10 años menos

Aunque me tientan mucho las Stratocaster del East Village, también me van las maracas del Caribe (no confundir con los macarras del Caribe, que haberlos haylos). Por eso Brasil y Cuba también serían destinos “turisex” muy apetecibles para calmar mis ánimos. Según dicen las que lo han probado, por allí los machos están totalmente predispuestos al revolcón en mogollón, aunque con peligrosos daños colaterales: volver con exceso de equipaje, en concreto con un señor en la maleta. Cargar con tanto peso, te puede dejar el culo tan apretado que no hay enema que te devuelva el tránsito regular con el que saliste de casa.

Así me ha quedado el culo de tanto mundo... Hecho un mapa

Esto mismo también me podría suceder si el destino elegido fuera el África negra u Oriente Medio. Porque hay que reconocer que el “producto interior bruto” es una maravilla, esculturales y niquelados como un Ferrari recién salido de fábrica. Pero sinceramente, preferiría traerme como souvenir un hueso de tiburón que un tiburón de carne y hueso. Hay piezas de artesanía local que es mejor dejar en sus locales de origen… por muy perfectos que sean al tacto y la vista.

También he pensado qué pasaría si me fuera con una amiga de “follaje”. Tendría que controlar mi ansiedad hormonal y mi excitación perineal, porque si me diera un intempestivo furor uterino de los míos podría volver a casa descompuesta, sin novio y sin amiga. Para este tipo de viajes los destinos más adecuados son las capitales europeas. Al menos si ligas puedes colocar a tu amiga en un Museo de cera, en una ópera bufa o en una barra americana para que vaya soltándose y haga nuevos contactos (ella misma con sus melismas).

Mi amiga me dejó en un casting pensando que era un catering... ¡Cómo di el cante!

Ahora bien, lo que nunca le aconsejaría a mi peor enemiga (uuumm, o quizá a la peor sí se lo aconsejaría) son los cruceros románticos en pareja, esos que se hacen con la intención de recuperar la pasión y encontrar aquella llama perdida en el templo. ¡Qué forma de jugarse la vida! Es inútil intentar reflotar la relación entre atardeceres a babor y bikinis a estribor. Si nuestro amor va a la deriva chocará irremediablemente con una Lolita en trikini y se hundirá en las gélidas aguas de las pasiones oxidadas.

Así que como este verano no tengo ni para la tarjeta del metro, me quedaré en casa mano sobre mano, rezando para que alguien me enseñe la patita por debajo de la puerta. Aunque pensándolo bien, ¡¡no veas la de dinero y quebraderos de cabeza que me voy a ahorrar!!

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2 comentarios en “Vacaciones de verano… ¡ojalá me metan mano!

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