Apadrina un gili

Después de devanarme los sesos tontamente buscando un nuevo curro, me topé de bruces con mi triste realidad: soy una auténtica gili. Pero gracias a Dios, no estoy sola: hay otros como yo…
Tras esta sublime revelación, he decidido montar una ONG: http://www.apadrinaungili.org. Puede ser mi gran negocio. Tengo todo lo que se necesita para hacerlo funcionar: conocimientos profundos sobre el tema (conozco mi gilipollez de arriba a abajo), materia prima (lo que sobran son gilis, sin contar con los que andan por ahí felices y sin diagnosticar), experiencia en medios de comunicación: puedo generar notas de interés sobre actividades fantasmas de la Fundación (Día Mundial del Mamonazo, Jornada intensiva de la Mente en Blanco, Congreso Nacional del Encefalograma Plano) y lanzar eslóganes pegadizos (¡¡claims!!) para la captación de socios y adoptantes, tipo “Si me pongo, soy mucho mas gili”, “A tontas y a locas no hay quien me gane”, “No doy para más, aunque me tires del tanga” (no los desvelaré todos por si me los copian otros gilis).

Además soy un crack del marchandising: ya he diseñado unas camisetas en verde “botella” y verde “camps” con una leyenda verídica: “Yo soy gili… ¿Y tú?”; tazas de una gili babeando con los dientes de leche, cómics de dos personajes medio lelos de viaje: Gilo y Gila en Babia, Gilo y Gila entre la Ceca y la Meca, Gilo y Gila en los cerros de Úbeda…

Y es que apadrinando a un gili la vida puede ser maravillosa. Nunca sabes por dónde te va a salir: te puede dar una alegría o una hostia en cuestión de segundos. Además hay gilis con talentos ocultos como dar el cante coral con bigote espeso, correr tres meses sin parar a mear, contar cartas sin usar los dedos o ganar el gordo de la primitiva con una combinación que te sopla un loco de manicomio.

Otro aspecto importantísimo para el buen funcionamiento de esta ONG es la labor social que desarrollan los socios y padrinos: hay muchos gilis desvalidos, de hecho somos legión y vamos en mogollón. A los gilis no te los acabas y dan mucho que hacer… Los padrinos y socios cargarán en sus carnes con el mochuelo. Y si por lo que sea (generación espontánea, avances de la ciencia, intervención divina…) su gili se rehabilitara, será inmediatamente remplazado por otro nuevo que estará encantado de ocupar tu lado de la cama.

Porque los padrinos tendrán la posibilidad de acoger a sus gilis en casa, ver así sus progresos e incluso colocarlos con pegamento sobre la marcha. Todo son ventajas, incluso en el aspecto financiero: ser padrino de nuestra ONG desgrava en la declaración de la renta y sin marcar ninguna casilla (aunque algún gili lo hará).

En fin, todo son ventajas para un colectivo mayoritario totalmente olvidado, desfavorecido y abandonado a su mala suerte social, que con los tiempos que corren no podría ser más adversa. Así que ya lo sabes: www.apadrinaungili.org: sé consciente de su estupidez, tú que puedes.

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Un comentario en “Apadrina un gili

  1. Bueno, bueno, talento a raudales, ¡Por favor! Lo que creo que no aparece en este post es que hay que parecer gili, sólo así conseguiremos escalar posiciones y llegar arriba con el resto de gilis que ahora dirigen nuestros destinos y, quien sabe, quizás en su día, también necesitaron un padrino. Besoooossssss

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